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| Estas son mis propuestas de principios metodológicos que debe guiar mi labor docente. Estas ideas son el resultado de mi propia experiencia, sobre todo de mis experiencias fallidas, por lo que no pretendo otorgarles un carácter ni permanente, ni de idoneidad universal. Cada uno ha de buscar y encontrar los propios principios metodológicos que se adecuen mejor a sus propias características personales. En mi caso he comprobado que cuando no cumplo con alguno de estos principios, los resultados no son satisfactorios. Como mi experiencia continua, mi reflexión sobre la metodología también, por lo que en cualquier momento puedo modificar o ampliar alguna de estas ideas para mejorarlas. | |||||||||||
| 1. El ejemplo La pedagogía nos enseña que los aprendizajes se hacen fundamentalmente por imitación, no es tanto lo qué dice el profesor, sino cómo lo dice. Si queremos alumnos racionales y diplomáticos, el profesor deberá comportarse de forma racional y diplomática, si queremos alumnos responsables, el profesor deberá comportarse de forma responsable. Esto se pone manifiesto cuando el docente tiene que enfrentarse a una situación conflictiva. Siguiendo este principio intento descartar de mi comportamiento el enfado, el grito o los malos modos, y sustituirlos por el respeto escrupuloso de las normas (tanto las generales, como las que específicamente se hayan marcado en mi clase). Dicho de otra forma, se castiga pero sin acritud, incluso “sintiéndolo mucho” y “muy a mi pesar”. Se sustituye el sentimiento de odio (origen de la mayoría de los conflictos) por el de pena-decepción. De esta forma evitamos el contagio del sentimiento negativo que queremos evitar y no echamos más leña al fuego de los sentimientos negativos. | |||||||||||
| Esto se hará en clase y fuera de clase, tanto en el centro como a través de Internet. Dentro de este principio está la obligación del profesor de informar a sus alumnos previamente y con el mayor detalle posible, del funcionamiento de la clase y de los criterios de evaluación. Este aspecto es fundamental por dos motivos. Por un lado evitamos la desmotivación que va unida al no saber el qué y el para qué de la tarea y los criterios de evaluación, por otro lado logramos una correcta atención a la diversidad de alumnos según sus distintos conocimientos previos y según sus distintos ritmos de aprendizaje. Relacionado con el principio anterior, está el proceso de detección de ideas previas. El alumno asimila y retiene mejor los conocimientos, si en lugar de hacer aprendizajes repetitivos, recibe aprendizajes significativos, es decir se establece una relación significativa entre lo que sabe y lo que aprende, los nuevos conocimientos se encuadran en esquemas conceptuales previos (es la idea base del constructivismo: los conocimientos no están aislados, forman un sistema). Para lograr esto es necesaria la detección de ideas previas. La detección de ideas previas se puede hacer de varias formas (por escrito, un test, un cuestionario de conocimientos previos…) pero es más práctico hacerlo oralmente; hablando con ellos y haciendo preguntas generales sobre el tema a tratar (mejor si estas preguntas se apoyan en imágenes): “¿Qué sabéis sobre....”. Esto nos permite planificar de forma correcta el proceso de aprendizaje ya que evitamos que no se nos entienda. A menudo el docente comete el error de dar por supuesto que sus alumnos poseen unos conocimientos básicos, que quizás no tengan, si se produce esto, los alumnos tienden a desconectar y ambiente de la clase empeora. El respeto a este principio obliga al profesor a la preparación de material y metodología específica para cada grupo, y en la medida de las posibilidades, para cada individuo. | |||||||||||
La explicación magistral previa no es tan eficaz como la explicación con posteridad. Para eso es necesario fomentar la participación favoreciendo la interacción alumno-profesor y haciendo todo lo posible para que le alumno se implique. Esto se puede lograr de varias formas; con preguntas al aire con frecuencia, intentando que los alumnos descubran previamente las ideas que en lugar de escuchar conclusiones pasivamente, etc. La explicación da más resultado si es simultánea o posterior a la práctica. El alumno asimila mucho mejor un conocimiento, si antes ha intentado alcanzarlo sin conseguirlo, es decir, lo encaja mucho mejor si sirve para resolver una incógnita previa. Sigo el principio de aprender haciendo (tal y como defienden, entre otros Roger Schank, investigador sobre el tema de la Inteligencia Artificial, y la Teoría del Aprendizaje Cognitivo en la Educación) “se aprende más cuanto menos se explica, y más se practica”. El respeto a este principio obliga al docente a buscar la metodología que le permita reducir al mínimo la explicación del profesor y a dejar el mayor tiempo posible para el trabajo autónomo y guiado en clase o en casa. Las explicaciones se harán progresivamente, cuando las actividades encomendadas así lo requieran. En esta entrada hablo sobre la elección y correcta secuencialización de actividades. 4. Motivación Es algo fundamental para el desarrollo del aprendizaje. De entre las técnicas de motivación destaco las siguientes: El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender, está tratando de forjar un hierro frío (Horace Mann) 5. El uso de la técnica del positivo dinámico, de lo que hablo en esta otra página. Esta técnica está es simultánea a una sucesión metodológica que intenta seguir este orden: 1. Proyección audiovisual para motivar. 2. Actividades para aprender (en casa y en clase). 3. Presentación explicativa intercalada a las actividades, preferentemente con posterioridad a las mismas. 4. Actividades online en la sala de informática. 5. Actividades voluntarias online y escritas. |
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